Organizaciones en defensa de los inmigrantes han anunciado una serie de protestas, boicots y paros laborales en la ciudad, con el objetivo de exigir el cese de las políticas de detención y deportación que afectan a sus comunidades. La jornada de manifestaciones comenzará el 1 de mayo con una marcha masiva y concluirá el 5 de mayo con un boicot simbólico.
Inicia la movilización el 1 de mayo
La denominada “semana de acción” dará inicio con una gran marcha el jueves 1 de mayo, que partirá de Union Park y llegará a Federal Plaza. Esta movilización busca visibilizar la importancia de los inmigrantes en el desarrollo económico y social del país.
Paros laborales y boicots en defensa de los inmigrantes
Para los días 2 y 3 de mayo, se han programado paros laborales en distintas industrias, cuyos detalles serán anunciados próximamente. Además, el lunes 5 de mayo se realizará un boicot bajo el lema “un Cinco de Mayo sin margaritas y guacamole”, con la intención de resaltar la contradicción entre la apropiación de la cultura mexicana y la falta de apoyo a las comunidades inmigrantes.
Asimismo, se ha convocado a un boicot económico contra las marcas Miller y Goya, a las que los organizadores acusan de lucrar con la comunidad inmigrante mientras apoyan causas políticas que afectan negativamente a estos grupos.
Movilización estudiantil en apoyo a la causa
El movimiento también ha sumado apoyo de jóvenes activistas. Estudiantes de la Universidad de Illinois en Chicago (UIC) llevarán a cabo una huelga el jueves al mediodía, mientras que el viernes se realizará otra manifestación en la escuela secundaria Sullivan High School en Rogers Park.
Un movimiento con raíces históricas
La elección del 1 de mayo para el inicio de estas acciones no es casualidad. Chicago fue el escenario de la histórica protesta de 1886 en demanda de la jornada laboral de ocho horas, evento que marcó el origen del Día Internacional de los Trabajadores. Los organizadores destacan que, al igual que en aquel entonces, los trabajadores –incluidos los inmigrantes– son una pieza fundamental para la economía del país.
“Sin el trabajo de los inmigrantes en sectores como la construcción, la agricultura y la industria restaurantera, la economía estadounidense no sería sostenible”, señalaron los organizadores. Con estas acciones, buscan recordar que su aporte es esencial y que su voz debe ser escuchada.











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